La vitamina D es esencial para mantener la salud ósea y el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Su deficiencia puede traer consecuencias graves para la salud. Se obtiene principalmente a través de la exposición al sol y algunos alimentos.
El principal beneficio de la vitamina D es su capacidad para regular la absorción de calcio, lo que ayuda a mantener los huesos fuertes. También juega un papel crucial en la prevención de enfermedades óseas como la osteoporosis y el raquitismo.
Además, la vitamina D tiene un impacto significativo en el sistema inmunológico. Se ha demostrado que ayuda a reducir el riesgo de infecciones respiratorias y enfermedades autoinmunes. Su presencia adecuada en el organismo puede mejorar la respuesta del cuerpo frente a diversos virus.
Una deficiencia de vitamina D puede ser más común en personas que pasan poco tiempo al sol o en regiones con poca luz solar. Es recomendable realizar controles periódicos para garantizar niveles óptimos y prevenir problemas de salud asociados.





