Las recientes inversiones en la región tendrán su impacto en la próxima década. Si bien los resultados tardarán en llegar, se espera que la provincia logre consolidarse como uno de los motores productivos de Argentina en el futuro.
Las recientes inversiones en infraestructura, energía, ciencia y tecnología marcan el rumbo de una Río Negro que proyecta un crecimiento sostenido en los próximos diez años.
Con obras estratégicas en marcha y un fuerte impulso a sectores clave como el turismo, la producción agroindustrial y la transición energética, la provincia se prepara para asumir un rol más protagónico dentro del mapa económico nacional.
Si bien los frutos de estas políticas no serán inmediatos, los especialistas coinciden en que Río Negro tiene el potencial de convertirse en uno de los motores productivos de la Argentina hacia 2035. El desarrollo del hidrógeno verde, el fortalecimiento del sistema científico-tecnológico y la mejora en la conectividad regional son algunos de los pilares que sostendrán este proceso de transformación.





