Ana Cecilia Contreras fue sancionada con una multa de más de $900.000 por “maltrato psíquico” a una alumna, luego de contextualizar una pregunta en una clase sobre derechos humanos. La docente niega los hechos y denuncia persecución ideológica.
Ana Cecilia Contreras, profesora de filosofía y ciencias sociales en una escuela secundaria de General Pico, La Pampa, fue condenada por la Justicia contravencional a pagar una multa de $913.800 por “maltrato psíquico” hacia una alumna. La denuncia fue presentada por el padre de la estudiante, quien la acusó de haber hecho comentarios ofensivos sobre Israel y el conflicto en Medio Oriente durante una clase.
El episodio ocurrió en el marco de una clase sobre terrorismo de Estado en Argentina, cuando una alumna preguntó si existía una relación entre ese tema y la situación en Medio Oriente. Según Contreras, su respuesta se limitó a contextualizar el conflicto desde un punto de vista histórico, mencionando la creación del Estado de Israel, el rol de la ONU y la situación de la población palestina, sin emitir juicios de valor ni justificar la violencia. También confirmó un dato histórico: que en la carta fundacional de Hamas existía un llamado a la eliminación del pueblo judío.
Sin embargo, el juez Maximiliano Boga Doyhenard consideró probados los dichos de la alumna y su entorno, quienes afirmaron que la docente habría defendido las acciones de Hamas y emitido juicios discriminatorios. El fallo también incluyó la prohibición de todo contacto con la víctima por un año y la obligación de asistir a un seminario sobre convivencia escolar.
Contreras denunció que la situación fue tergiversada y que el padre de la alumna ya la había amenazado años antes por una clase de ESI, acusándola de “adoctrinar” por abordar temas como identidad de género. “Solo seguí las consignas del Ministerio de Educación: trabajar sobre derechos humanos, democracia y memoria. No hubo violencia ni discriminación. Fue una clase como cualquier otra”, afirmó.
La docente expresó su preocupación por el precedente que sienta el fallo: “Hoy no solo soy una profesora condenada. Soy la cara de una persecución ideológica que puede afectar a toda la docencia. Pido que se respete la ley, que se respete la escuela como un espacio de pensamiento crítico y que se permita enseñar sin miedo”.
La pena fue impuesta bajo el artículo 121 del Código Contravencional de La Pampa, aunque fue absuelta de otras acusaciones por falta de impulso fiscal. La condena ha generado un fuerte debate en ámbitos educativos y judiciales, al poner en cuestión los límites entre la libertad de cátedra y las responsabilidades docentes.





