El turismo nocturno se posiciona como una de las principales tendencias de viaje en 2025, ofreciendo experiencias únicas que conectan a los viajeros con la naturaleza y el cosmos.
El nocturismo, o turismo nocturno, está revolucionando la manera en que exploramos el mundo. Cada vez más viajeros optan por actividades bajo el cielo estrellado, buscando evitar las multitudes diurnas y conectar con la naturaleza en su estado más puro. Desde safaris nocturnos en África hasta la observación de auroras boreales en el Ártico, esta tendencia ofrece una perspectiva diferente y enriquecedora de los destinos turísticos.
Según un estudio de Booking.com, más del 60% de los viajeros en 33 países expresaron interés en experiencias nocturnas como safaris, observación de estrellas o recorridos urbanos al anochecer. En Argentina, el 63% de los encuestados manifestó su deseo de visitar destinos con cielos oscuros para disfrutar de actividades astronómicas.
Este auge del nocturismo también responde a preocupaciones ambientales y de salud. Muchos viajeros buscan evitar el calor diurno y reducir la exposición al sol, optando por actividades nocturnas que les permitan disfrutar de temperaturas más frescas y minimizar los riesgos asociados a la radiación UV . Además, la conciencia sobre la contaminación lumínica y su impacto en la fauna y flora local impulsa a los turistas a elegir alojamientos sin luces artificiales, promoviendo un turismo más sostenible.
Destinos como el desierto de Atacama en Chile, Tromsø en Noruega y diversas regiones de Argentina, como San Juan y Tucumán, se están posicionando como lugares ideales para el turismo nocturno. Con cielos despejados y baja contaminación lumínica, estos lugares ofrecen experiencias inolvidables bajo las estrellas, consolidando al nocturismo como una de las formas más auténticas y enriquecedoras de viajar en 2025.





