A once años de su fallecimiento, la obra de Gabriel García Márquez sigue deslumbrando por su capacidad de entrelazar lo cotidiano con lo extraordinario, transformando la literatura del continente.
Gabriel García Márquez, figura central del realismo mágico, logró transportar a los lectores a un universo donde lo mágico y lo real conviven en armonía. Su estilo narrativo, que fusiona lo cotidiano con lo fantástico, invita a reinterpretar la realidad desde una perspectiva única.
Obras emblemáticas como «Cien años de soledad» no sólo consolidaron su reputación internacional, sino que también redefinieron los límites de la narrativa latinoamericana. A través de personajes y escenarios cargados de simbolismo, García Márquez exploró las complejidades de la historia y la cultura del continente.
Su influencia trascendió fronteras, inspirando a generaciones de escritores y lectores. El realismo mágico, más que un estilo literario, se convirtió en una forma de entender y narrar la vida en América Latina.
A más de una década de su partida, la obra de García Márquez continúa siendo objeto de estudio y admiración, manteniendo viva la magia que supo imprimir en cada una de sus páginas.





