Mientras Neuquén y Chubut capitalizan Vaca Muerta y el Golfo San Jorge para engrosar sus arcas, Río Negro arrastra la extracción petrolera más baja de Argentina y apuesta a proyectos de GNL y minería para no quedar al margen del crecimiento económico.
Ante este escenario, el gobierno rionegrino busca redefinir su estrategia de desarrollo. Con pocas chances de revertir su escasa producción convencional, ha puesto el foco en nuevas oportunidades: el gas natural licuado (GNL) y la minería aparecen como los sectores con mayor potencial. El megaproyecto de GNL en Punta Colorada, en articulación con empresas internacionales, se presenta como una apuesta a largo plazo para posicionar a la provincia como un nodo logístico y energético de exportación.
Además, Río Negro intenta acelerar proyectos mineros estratégicos y diversificar su matriz productiva, con la intención de no quedar relegada en una región que hoy se transforma al ritmo de los hidrocarburos. Sin embargo, estos planes también enfrentan desafíos: desde la necesidad de consenso social y ambiental, hasta la competencia por inversiones con provincias que ya cuentan con desarrollos consolidados.
Mientras tanto, la administración provincial camina una delgada línea entre la expectativa por sumarse al nuevo mapa energético nacional y la urgencia fiscal por encontrar fuentes de financiamiento genuinas. Rodeada de fortunas petroleras, Río Negro busca su lugar en la agenda del crecimiento patagónico.





