Aunque los medios estatales elogiaron el entendimiento bilateral, analistas y expertos expresan escepticismo sobre su alcance y efectividad a largo plazo.
La prensa oficial china dio una cálida bienvenida al reciente anuncio de un acuerdo comercial con Estados Unidos que aliviaría ciertas tarifas impuestas durante la guerra económica entre ambas potencias. Según el gobierno chino, este entendimiento representa un paso en la dirección correcta para estabilizar las relaciones bilaterales.
Sin embargo, múltiples voces en la comunidad internacional han mostrado reparos. “The agreement does not remove existing tariffs but aims to prevent further escalation and provide a framework for future dialogue,” indicaron fuentes cercanas al proceso. Este punto ha sido uno de los principales focos de duda respecto al verdadero impacto del pacto.
Además, algunos economistas sostienen que el acuerdo tiene un carácter simbólico más que estructural, ya que no aborda cuestiones clave como la transferencia forzada de tecnología, la protección de la propiedad intelectual ni el acceso equitativo al mercado chino para las empresas extranjeras.
A pesar del optimismo oficial en Beijing, los desafíos estructurales de la relación comercial entre ambos países continúan sin resolverse. La falta de detalles sobre compromisos concretos en áreas sensibles incrementa la incertidumbre sobre el rumbo que tomarán los vínculos económicos en los próximos meses.





