Los trastornos mentales serán la principal causa de discapacidad para 2030, según la OMS. En el país, la implementación de la Ley de Salud Mental sigue siendo incompleta. Urge más inversión, prevención y conciencia social.
La tragedia de Villa Crespo volvió a poner en primer plano un problema silencioso: la salud mental. La falta de tratamiento adecuado puede tener consecuencias irreparables.
Aunque existe una ley que garantiza derechos, su aplicación sigue siendo desigual. Faltan recursos, equipos y acceso real en muchos puntos del país.
El estigma agrava la situación. Muchas personas no piden ayuda por miedo o vergüenza, mientras su sufrimiento crece en silencio.
Es hora de actuar con firmeza: más prevención, profesionales capacitados y políticas sostenidas. La salud mental es un derecho, no un lujo.





