Jefes comunales, junto a legisladores y cámaras empresarias, se reunieron en Roca para exigir la reactivación de las obras paralizadas en la Ruta 22. Apuntan al Gobierno nacional por el abandono sistemático y advierten que los tramos entre Cervantes y Cipolletti presentan un estado crítico.
El mal estado de la Ruta Nacional 22 volvió a encender las alarmas en el Alto Valle. Intendentes de distintas localidades rionegrinas, acompañados por legisladores provinciales y representantes de cámaras empresarias, mantuvieron un encuentro en General Roca donde manifestaron su respaldo al gobernador Alberto Weretilneck y acordaron avanzar en medidas conjuntas para exigir la reactivación de las obras paralizadas.
Durante la reunión, se hizo especial hincapié en el deterioro que afecta a los tramos comprendidos entre Cervantes y Cipolletti, donde los baches, la falta de señalización y la escasa iluminación convierten a la traza en una verdadera trampa para los automovilistas. «No se trata solo de una cuestión de infraestructura, sino de seguridad vial. Estamos hablando de vidas en riesgo todos los días», alertó una de las jefas comunales presentes.
Los intendentes coincidieron en que la paralización de las obras responde a un abandono sistemático por parte del Gobierno nacional, que no ha brindado respuestas concretas ni cumplido con los compromisos asumidos. En ese sentido, se evalúa recurrir a la vía judicial para exigir el cumplimiento de las responsabilidades que le corresponden a Nación en materia de rutas nacionales.
El gobernador Weretilneck, quien ya había elevado reclamos formales ante el Ministerio de Obras Públicas, recibió el respaldo unánime de los presentes, quienes valoraron su decisión de «ponerle voz al hartazgo de toda una región». También destacaron la importancia de mantener la unidad entre los distintos sectores políticos y sociales para sostener el reclamo en todos los niveles.
Las cámaras empresarias, por su parte, expresaron su preocupación por el impacto económico que genera el estado actual de la Ruta 22. “El transporte de producción frutícola y de insumos industriales se ve afectado, lo que encarece los costos y pone en desventaja a las economías regionales”, señalaron desde el sector. Asimismo, advirtieron que se están perdiendo oportunidades de inversión por la falta de infraestructura adecuada.





