El Congreso del PJ realizado en Zapala derivó en un nuevo episodio de conflicto interno que agrava la división del partido. La jornada finalizó con escándalos, acusaciones mutuas y decisiones controversiales sin respaldo unánime. La falta de consensos refleja la creciente desunión de cara a las próximas elecciones.
La reunión comenzó con dificultades para lograr el quórum necesario. En el primer llamado, con 78 congresales en total, no se alcanzó el mínimo requerido para sesionar. Más tarde, en un segundo llamado con menos asistentes, el Congreso siguió adelante bajo criterios discutidos. Mientras un sector insistió en la necesidad de consenso y respeto a la carta orgánica para aprobar temas clave como alianzas electorales, otro bloque decidió avanzar por su cuenta, avalando documentos políticos y sanciones internas que no contaron con el respaldo unánime.
Entre las decisiones tomadas por esta fracción se encuentran la condena a las políticas del presidente Javier Milei y del gobernador Rolando Figueroa, así como pedidos de expulsión y suspensión para miembros que hayan competido fuera del partido o que ocupen cargos en el Ejecutivo provincial sin la aprobación del PJ.
Las acusaciones no tardaron en aparecer. El sector liderado por Santiago Fernández, concejal de San Martín de los Andes, advirtió que estas maniobras representan un intento de desestabilización interna, apuntando directamente a la figura de Oscar Parrilli y a la posibilidad de que el PJ Nacional intervenga la estructura provincial para tomar el control, en lo que definieron como un “golpe de Estado” partidario.
Este enfrentamiento tiene raíces profundas, originadas antes de las elecciones provinciales de 2023, y amenaza con agravar aún más la fragmentación del peronismo en Neuquén justo cuando se acercan los comicios nacionales.





