El gobernador neuquino inauguró el CPEM 104, la primera secundaria propia de la localidad. El edificio cuenta con seis aulas, oficinas administrativas y sanitarios accesibles. La obra se completó en seis meses y forma parte de un plan provincial para fortalecer la educación en zonas rurales y mejorar la infraestructura local.
Hasta hace poco, el CPEM 104 de Los Catutos funcionaba en condiciones precarias: parte de su comunidad educativa ocupaba espacios prestados en la comisión de fomento y otra parte asistía a clases en trailers. Para los 46 estudiantes que conforman su matrícula, cada jornada era una prueba de voluntad más que una experiencia educativa plena.
Ese escenario cambió esta semana, cuando quedó inaugurado el nuevo edificio escolar, una obra largamente esperada por la comunidad. Con una inversión cercana a los 700 millones de pesos y ejecutada en tiempo récord desde enero, la construcción representa más que una mejora edilicia: es un símbolo de inclusión, equidad territorial y reconocimiento a la educación rural, muchas veces postergada.
En el acto, el gobernador Rolando Figueroa habló de prioridades claras y de un nuevo paradigma de inversión pública que apuesta al futuro. La nueva escuela no es solo un edificio moderno: es una decisión política concreta de mirar hacia donde históricamente nadie miraba, de llegar con oportunidades a quienes más las necesitan. Una transformación real que impacta directamente en la vida de niñas, niños y jóvenes de la localidad.
Además de inaugurar el edificio, se anunciaron nuevas obras que reforzarán ese camino: en septiembre comenzará la pavimentación del acceso a Los Catutos, y también se construirá un playón deportivo para seguir fortaleciendo el arraigo y el desarrollo local. La educación no llega sola: viene acompañada de infraestructura y visión a largo plazo.
Los Catutos no es solo el lugar donde se levantó una escuela. Es el reflejo de una provincia que empieza a invertir distinto, a distribuir mejor, a mirar más allá de los grandes centros urbanos. Cada aula, cada banco, cada beca es una herramienta para igualar oportunidades. Porque como se dijo en el acto, no se trata solo de paredes: se trata de construir sueños concretos, con raíces neuquinas y proyección de futuro.





