Investigadores internacionales encendieron una alarma ambiental tras detectar un aumento sin precedentes de gases de efecto invernadero en la región del Himalaya Central. Los datos, recolectados por estaciones científicas a gran altitud, revelan que el dióxido de carbono y el metano han alcanzado concentraciones récord en esta zona clave para el equilibrio climático.
El Himalaya no solo es una fuente vital de agua dulce para millones de personas en Asia, sino también una región sensible a los cambios de temperatura. El incremento de estos gases está acelerando el deshielo de glaciares y alterando los patrones meteorológicos regionales, con consecuencias que ya comienzan a sentirse en países como India, Nepal y China.
Los especialistas advierten que este fenómeno está vinculado al calentamiento global, pero también a emisiones locales producto del uso intensivo de combustibles fósiles, el crecimiento urbano y la deforestación. Si la tendencia continúa, podría desencadenar un desequilibrio ecológico difícil de revertir.
Además del impacto ambiental, la situación pone en riesgo la biodiversidad de la región, incluyendo especies en peligro de extinción, y aumenta la probabilidad de catástrofes naturales como deslizamientos, inundaciones y avalanchas. Las comunidades locales, muchas de ellas rurales, son las más expuestas a estas amenazas.
Frente a este panorama, los expertos hacen un llamado urgente a la cooperación internacional y a reforzar las políticas de mitigación climática. El Himalaya, considerado el «tercer polo» del planeta, se encuentra en una situación crítica que requiere atención inmediata.





