Darío Martínez renunció a la presidencia del PJ neuquino y confirmó que no será candidato en las elecciones nacionales en octubre. Su decisión responde a un panorama electoral muy desfavorable para el peronismo en la provincia, donde el escenario se encamina a una fuerte polarización entre el Frente La Neuquinidad y La Libertad Avanza.
El peronismo neuquino atraviesa hoy una crisis profunda que cristaliza con la renuncia de Darío Martínez como presidente del Partido Justicialista local y su decisión de no postularse como candidato en las elecciones nacionales del 26 de octubre. Su gesto fue presentado como un paso al costado para evitar entorpecer el armado del frente Fuerza Patria, que agrupa al PJ y otras fuerzas del campo nacional y popular. Sin embargo, la raíz del conflicto es el rechazo mayoritario de los aliados a su propuesta de llevar adelante elecciones internas para definir candidaturas, lo que motivó su decisión de mantenerse sólo como militante.
La crisis se agrava por la incertidumbre institucional: el PJ neuquino enfrenta un problema legal derivado de una prórroga de mandatos aprobada en el Congreso provincial, anulada por la justicia electoral, lo que pone en riesgo la personería del sello en las alianzas electorales. Al mismo tiempo, renuncias y fugas internas─como la de Unidad Popular y dirigentes como César Godoy─agravan la fragmentación del espacio kirchnerista en la provincia.
El panorama electoral que se avizora muestra un peronismo debilitado, cuya representación está restringida mayormente a Fuerza Patria, mientras que el escenario provincial se polariza fuertemente entre dos propuestas emergentes: el Frente La Neuquinidad y La Libertad Avanza. La ausencia de candidaturas propias del PJ y el derrumbe de su estructura en Neuquén abona esa polarización, tornándola prácticamente bipolar.





