Tras meses de trabajo conjunto, Neuquén y Río Negro logran un acuerdo que consolida el control provincial sobre las centrales hidroeléctricas. El nuevo esquema asegura ingresos más justos, fondos para obras estratégicas y medidas de seguridad hídrica, promoviendo el desarrollo regional y protegiendo a las comunidades ante eventuales crecidas.
El acuerdo surge luego de un prolongado reclamo de Rolo Figueroa, quien insistió en la necesidad de que las provincias del Comahue tengan un rol activo en la gestión de sus recursos hidroeléctricos. Gracias a la negociación, se establece un esquema que garantiza mayor autonomía provincial en la administración de las represas y una distribución más equitativa de los ingresos generados.
Entre las medidas acordadas se incluyen la asignación de fondos específicos para la modernización de las centrales, obras de infraestructura crítica y programas destinados a reforzar la seguridad hídrica en zonas vulnerables. Además, se prevé un seguimiento permanente de los niveles de agua y un plan de contingencia frente a posibles crecidas, asegurando la protección de las comunidades ribereñas.
Figueroa destacó que este logro “marca un antes y un después en la gestión de los recursos del Comahue, porque combina desarrollo, seguridad y respeto por el medio ambiente”. Subrayó que el acuerdo permitirá generar empleo local, fortalecer la infraestructura y garantizar que los beneficios de las represas se traduzcan en mejoras concretas para la población.
Funcionarios provinciales y nacionales coincidieron en que el acuerdo es un ejemplo de cooperación efectiva entre gobiernos, donde la planificación estratégica y la participación de las provincias generan resultados sostenibles a largo plazo.
Con esta decisión, Neuquén y Río Negro consolidan un modelo de gestión hidroeléctrica más equitativo y seguro, sentando las bases para un desarrollo regional que integra energía, economía y cuidado del entorno natural.





