El acuerdo amplía la base de cálculo de las regalías al 12% de toda la facturación y suma un canon por el uso del agua que beneficiará a Neuquén y Río Negro. Además, se asegura un fondo específico para obras de seguridad hídrica y la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) recupera protagonismo en la gestión de los recursos. El gobernador destacó que estos avances representan un paso importante para la defensa de los recursos provinciales y la transparencia en la administración energética de la región.
El anuncio del nuevo esquema licitatorio para las represas del Comahue representa un cambio de paradigma en la relación entre Nación y provincias. Por primera vez, Neuquén y Río Negro tendrán ingresos adicionales asegurados por el uso del agua, un reclamo histórico de las gestiones patagónicas. Hasta ahora, las regalías solo se calculaban sobre una parte del precio de la energía, lo que reducía considerablemente los beneficios locales.
Con la ampliación de la base de cálculo, el 12% se aplicará sobre toda la facturación, lo que implica un incremento millonario de recursos para ambas provincias. Además, se incorporará un canon hídrico que puede alcanzar hasta un 2% de la facturación total de las concesionarias, consolidando la soberanía provincial sobre los recursos naturales.
Otro aspecto central del acuerdo es la creación de un fondo específico destinado a obras de seguridad hídrica, una demanda prioritaria en la región por la vulnerabilidad de algunas represas. Este fondo estará administrado bajo la órbita de la Secretaría de Energía, pero con participación de la AIC, que recupera un rol protagónico en la gestión de los ríos.
El gobernador destacó que la medida no solo fortalece la posición fiscal de Neuquén, sino que también marca un avance hacia una administración más justa y federal de los recursos. No obstante, advirtió que la provincia seguirá atenta a los detalles técnicos de los pliegos y que insistirá en tener un rol activo en las decisiones estratégicas sobre el manejo de las represas.





