El piloto argentino sufrió un incidente con Alexander Albon en las primeras vueltas del Gran Premio de Azerbaiyán, que comprometió su rendimiento y lo relegó al 19° puesto. A pesar de la adversidad, Colapinto mostró determinación y logró finalizar la carrera. La jornada dejó lecciones sobre manejo de riesgos y estrategia en circuitos urbanos.
El inicio de la competencia parecía prometedor para Colapinto, quien largó con expectativas de sumar puntos importantes para el campeonato. Sin embargo, un toque con Albon en la curva 3 lo obligó a ir a boxes antes de lo previsto, afectando seriamente el equilibrio de su monoplaza.
Tras el incidente, el piloto argentino intentó recuperar posiciones, pero la pérdida de ritmo y la dificultad para adelantar en el estrecho circuito urbano hicieron que sus opciones se limitaran. El equipo trabajó intensamente en estrategias de parada, pero los daños en el auto limitaron cualquier maniobra efectiva.
Colapinto, visiblemente frustrado, reconoció la dureza del golpe, pero destacó la importancia de seguir aprendiendo y mantener la concentración en carreras futuras. “Es parte de la Fórmula 1, hay que levantarse y seguir”, expresó tras la bandera a cuadros.
El Gran Premio de Azerbaiyán volvió a mostrar la intensidad de los circuitos callejeros, donde pequeños errores pueden determinar posiciones finales. Para Colapinto, la experiencia será un recordatorio de la necesidad de precisión y cautela, especialmente al enfrentarse a pilotos con estilos agresivos como Albon.
A pesar de la decepción, el joven argentino mantiene la mirada en próximos desafíos y confía en que la experiencia adquirida en Bakú le permitirá encarar con mejores herramientas las próximas fechas del calendario.





