La provincia proyecta un año de crecimiento sostenido, con cuentas ordenadas y más obras en marcha. El plan económico presentado por el gobernador apunta a fortalecer el desarrollo territorial, potenciar la producción y mejorar la calidad de vida de las comunidades neuquinas.
El plan económico que presentó Rolando Figueroa busca consolidar un perfil provincial caracterizado por la previsibilidad fiscal y la expansión productiva. Con cuentas equilibradas y un nivel de deuda controlado, Neuquén se prepara para encarar 2026 con un esquema financiero que prioriza la inversión estratégica en infraestructura y servicios esenciales. La propuesta oficial apunta a sostener el ritmo de crecimiento alcanzado este año y a profundizar un modelo que combina orden administrativo con impulso al desarrollo territorial.
Uno de los ejes centrales del programa es potenciar las obras públicas que ya están en marcha y avanzar con nuevos proyectos destinados a mejorar la conectividad vial, energética y digital. Según el Gobierno provincial, estas iniciativas permitirán integrar mejor las regiones, reducir costos logísticos y generar empleos directos e indirectos. La estrategia también contempla intervenciones en educación, salud y vivienda, con el objetivo de acompañar el crecimiento poblacional y atender demandas históricas de distintas comunidades.
En el plano productivo, la administración de Figueroa apuesta a diversificar la matriz económica sin perder de vista el rol clave de Vaca Muerta como motor del desarrollo. Para ello, se combinarán incentivos a la inversión privada, programas de asistencia técnica y políticas destinadas a fortalecer sectores emergentes como el turismo, la agroindustria y la industria del conocimiento. La visión de la Provincia es clara: promover un crecimiento que no dependa exclusivamente de la actividad hidrocarburífera.
El ordenamiento financiero logrado durante el último año se presenta como la base para garantizar estabilidad en un contexto nacional complejo. Desde el Ejecutivo destacan que la disciplina fiscal y la administración eficiente del gasto permiten planificar con horizonte de mediano plazo, proteger la inversión pública y asegurar que los municipios reciban recursos en tiempo y forma. La meta es sostener un clima económico que dé certezas a empresas, trabajadores y gobiernos locales.
De cara a 2026, Neuquén se propone consolidar un modelo de gestión que articule territorio, producción y bienestar. Para Figueroa, la clave será mantener un Estado presente, capaz de acompañar el crecimiento con políticas que reduzcan desigualdades y fortalezcan oportunidades en cada rincón de la provincia. En esa línea, el plan económico busca reafirmar una identidad neuquina basada en la estabilidad, la inversión y una planificación que apunta a un desarrollo sostenido y equilibrado.





