Su hija Ana Corina Sosa Machado recibió el galardón en su nombre y dedicó el reconocimiento al pueblo de Venezuela, subrayando la urgencia de democracia y justicia en ese país.
La ceremonia en Oslo estuvo marcada por la ausencia de María Corina Machado, quien permanece en la clandestinidad debido a la persecución del régimen venezolano. En su representación, su hija Ana Corina Sosa Machado recibió el premio y transmitió un mensaje cargado de esperanza, destacando que el reconocimiento pertenece a todos los venezolanos que siguen luchando por recuperar la democracia.
Durante el acto, el comité del Nobel remarcó la valentía de Machado y denunció las alianzas internacionales que sostienen al gobierno de Nicolás Maduro, advirtiendo que esas redes de apoyo profundizan la crisis política y humanitaria en el país. El discurso subrayó la urgencia de frenar la represión y garantizar derechos fundamentales.
Para la comunidad venezolana en el exterior y para miles que siguen el evento desde su país, la entrega del Nobel simboliza una luz en medio de años de conflictividad. La ceremonia reafirmó el respaldo internacional a la causa democrática y puso nuevamente en el centro del debate la situación que atraviesan los opositores y la sociedad civil venezolana.





