El proyecto asigna el 37% de los recursos a salarios, comedores, transporte escolar y al funcionamiento de más de mil establecimientos, e incorpora más de 30 obras nuevas entre jardines, primarias, técnicas y refacciones en barrios y localidades con mayor crecimiento.
La propuesta presupuestaria presentada para el próximo año refleja una definición política sostenida: ordenar las cuentas sin resignar presencia del Estado en los espacios donde más se la necesita. En ese marco, la educación aparece tratada como un sistema vivo y complejo, que requiere recursos estables para funcionar todos los días y capacidad de adaptación frente a cambios demográficos, sociales y territoriales.
Uno de los aspectos más relevantes del esquema es el énfasis puesto en la continuidad. Garantizar el funcionamiento cotidiano de las escuelas implica sostener equipos docentes y auxiliares, servicios esenciales y una logística que muchas veces pasa inadvertida, pero resulta determinante para que el calendario escolar se cumpla. La previsibilidad presupuestaria se vuelve así una herramienta de gestión que evita sobresaltos y permite planificar con anticipación.
La mirada territorial también atraviesa el proyecto. Las decisiones de inversión buscan responder a realidades distintas: barrios en expansión, localidades que crecen, zonas rurales que requieren soluciones específicas. En lugar de una lógica uniforme, el presupuesto acompaña las particularidades de cada comunidad, reconociendo que el acceso a la educación depende tanto del aula como de las condiciones que rodean a cada estudiante.
En ese sentido, la incorporación de nuevas obras y mejoras edilicias no aparece como un agregado aislado, sino como parte de una estrategia de fortalecimiento del sistema. Ampliar la infraestructura educativa permite descomprimir establecimientos, mejorar entornos de aprendizaje y anticiparse a demandas futuras, evitando que el crecimiento termine afectando la calidad de la enseñanza.
El conjunto de medidas plantea una forma de gobernar que prioriza lo estructural por sobre lo coyuntural. Al colocar a la educación en el centro de la planificación financiera, la gestión provincial refuerza una idea de largo plazo: invertir de manera sostenida en la escuela pública como base del desarrollo social, la igualdad de oportunidades y la cohesión territorial.





