Las lluvias y la baja de temperaturas permitieron contener el fuego en el noroeste de Chubut, aunque las autoridades mantienen el estado de alerta.
Luego de casi dos semanas de intenso trabajo, los brigadistas lograron contener los distintos focos de incendio que afectaban a la zona de El Turbio, al noroeste de la provincia de Chubut, donde el fuego arrasó con cerca de 3.000 hectáreas de bosque nativo.
El cambio en las condiciones climáticas, con algunas precipitaciones y un marcado descenso de la temperatura, resultó clave para frenar el avance de las llamas. Sin embargo, las autoridades advirtieron que la región sigue siendo vulnerable, especialmente a pocos días del inicio de la temporada estival.
El titular del Sistema Provincial de Manejo del Fuego, Rubén Jaramillo, explicó que la situación es estable por el momento. “Tenemos un día bastante tranquilo con respecto al incendio. La lluvia hizo bajar considerablemente la temperatura y ahora se trabaja principalmente en tareas de observación”, indicó en declaraciones radiales.
El funcionario aclaró que, si bien el incendio se encuentra contenido en varios sectores, el riesgo no está completamente descartado. “Ahora está calmo, pero no podemos relajarnos. En la cordillera hay que estar siempre atentos porque la falta de lluvias mantiene todo muy seco”, remarcó.
En ese contexto, Jaramillo pidió extremar los cuidados a quienes visiten zonas naturales. “Es fundamental que la gente respete las normas, se informe y tome precauciones con el uso del fuego”, sostuvo.
Por su parte, la Secretaría de Bosques destacó los avances logrados en el área conocida como Loma de la Chancha, donde el incendio se inició el 1 de diciembre y generó una fuerte preocupación entre vecinos y autoridades provinciales.





