Barda del Desierto, un museo a cielo abierto en Río Negro, recibió un prestigioso premio internacional por su enfoque ecológico, territorial y comunitario
Barda del Desierto, el ecomuseo rionegrino emplazado en la meseta patagónica al suroeste del lago Pellegrini, fue distinguido entre las prácticas museísticas más destacadas del mundo por su propuesta innovadora y sostenible. El reconocimiento llega cuando el proyecto cumple tres años de existencia y consolida su proyección internacional.
El premio a la Práctica Museística Destacada 2025 fue otorgado por el Comité Internacional para Museos y Colecciones de Arte Moderno (Cimam), una de las organizaciones más influyentes del campo del arte contemporáneo. La distinción fue anunciada durante la conferencia anual del organismo realizada en Turín, Italia, entre decenas de proyectos de distintos continentes.
El jurado valoró especialmente el carácter replicable del modelo, su bajo impacto ambiental y su fuerte anclaje territorial. Barda del Desierto no funciona dentro de un edificio tradicional: sus obras están distribuidas en setenta hectáreas de paisaje natural y se recorren mediante caminatas guiadas y herramientas digitales, con mínima intervención física sobre el entorno.
Definido como un ecomuseo de arte contemporáneo, el proyecto propone una museología expandida que pone en diálogo al cuerpo, la tecnología y el territorio. Lejos de representar el paisaje, la experiencia busca desplegarlo, invitando a pensar el arte desde el borde geográfico y simbólico de la Patagonia.
Su directora, María Eugenia Cordero, destacó que el premio confirma que el museo puede dialogar de igual a igual con grandes instituciones internacionales. Señaló además que todas las obras fueron concebidas específicamente para ese lugar, en relación directa con la identidad y la historia de la región.
El reconocimiento global también expone nuevos desafíos, en especial el financiamiento. Sin apoyos estatales ni privados hasta el momento, el equipo del museo apuesta a fortalecer el vínculo con las comunidades y las escuelas locales, convencido de que el arte puede ser una herramienta clave para pensar y habitar el territorio patagónico.





