La gestión de Rolando Figueroa comenzó el año con un fuerte mensaje de control interno: un policía fue despedido tras ser acusado de robarle a un compañero de trabajo.
El hecho se produjo dentro de la fuerza policial, donde se detectó que el efectivo había sustraído pertenencias y tarjetas de un colega para realizar compras y transferencias sin autorización. La situación motivó una investigación inmediata por parte de las autoridades provinciales.
Como parte de la política de tolerancia cero de la gestión de Figueroa, se decidió el despido del funcionario involucrado, reforzando la profesionalización y la ética en el ámbito policial.
El gobierno destacó que estas medidas buscan garantizar transparencia, cumplimiento de las normas y el correcto funcionamiento de la administración pública, enviando un mensaje claro de que las irregularidades no serán toleradas en Neuquén.





