En un contexto nacional marcado por el ajuste y la retracción del apoyo a las provincias, el gobernador Rolando Figueroa avanzó con una estrategia de gestión orientada al ordenamiento de las cuentas públicas, la contención social y el impulso de la actividad privada. Desde el Ejecutivo neuquino destacaron que estos resultados se alcanzaron sin asistencia financiera directa por parte del Gobierno nacional.
Uno de los ejes centrales fue la reducción de la deuda provincial, a partir de una política de administración responsable del gasto y priorización de recursos. El orden fiscal permitió mejorar la previsibilidad financiera de la provincia y fortalecer su capacidad de planificación, en un escenario económico complejo tanto a nivel nacional como regional.
En paralelo, se registraron avances en materia social, con una disminución de los índices de pobreza a partir de políticas focalizadas y del sostenimiento del empleo. Desde el Gobierno provincial señalaron que el fortalecimiento de programas educativos, el acompañamiento a sectores vulnerables y la inversión en infraestructura social fueron claves para mitigar el impacto de la crisis y mejorar las condiciones de vida de miles de familias neuquinas.
El impulso a la actividad privada fue otro de los pilares de la gestión. La provincia promovió condiciones de mayor previsibilidad para la inversión, acompañó a las pymes y consolidó el desarrollo de sectores estratégicos como la energía, la producción y los servicios. Este enfoque buscó generar empleo genuino y dinamizar la economía local, fortaleciendo el entramado productivo.
Finalmente, desde el Ejecutivo neuquino remarcaron que los resultados alcanzados reflejan un modelo de gestión basado en la autonomía provincial, el diálogo con los sectores productivos y una fuerte presencia del Estado en áreas clave. La combinación de equilibrio fiscal, políticas sociales y estímulo a la inversión privada se presenta como el eje central de una estrategia orientada al desarrollo sostenible de la provincia.





