Vecinos impulsan una muralla natural para frenar el avance de la arena que ya cubrió viviendas.
Desde hace una década, Bahía Creek sufre un cambio en el comportamiento de los vientos que empuja los médanos hacia el casco poblado. La pequeña localidad costera, ubicada a 135 kilómetros de Viedma, vio cómo varias casas quedaron parcialmente sepultadas y otras casi desaparecieron bajo la arena. Frente a ese escenario, los habitantes comenzaron a construir una barrera verde para intentar contener el avance.
Raúl Torno, vecino histórico del lugar, explicó que el pueblo —de apenas tres cuadras de extensión— tiene solo seis residentes permanentes durante todo el año. Según relató, la zona está rodeada por una inmensa franja de médanos de hasta 20 kilómetros de ancho que avanza de oeste a este, en un entorno agreste y desértico que hoy se volvió una amenaza directa para las construcciones.
Bahía Creek ganó visibilidad tras la inauguración de la ruta provincial 1, que conecta la región y atrae visitantes por su paisaje costero. Sin embargo, el fenómeno climático cambió el equilibrio natural del terreno y obligó a los pobladores a organizarse para proteger el pueblo y sostener su actividad turística.





