Radicado en Viedma desde 1988, Edgardo Tejeda consolidó en más de dos décadas un rodeo que hoy abastece al circuito patagónico con genética adaptada a la región.
En el Valle Inferior de Río Negro, la historia de Edgardo Tejeda combina tradición ganadera y trabajo técnico. Pampeano de origen y técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), levantó su propia cabaña, La Carlota, tras instalarse en Viedma en 1988. Luego de desempeñarse en el Idevi y atravesar la crisis de los 2000, retomó la función pública sin dejar de lado su proyecto productivo, que comenzó con apenas 30 vacas Angus. “Me llevó más de 20 años tener algo propio”, resumió.
Con el tiempo, la cabaña creció hasta alcanzar unas 210 vacas Puro Controlado y vaquillonas preñadas destinadas a productores de la región, además de toros PC para el circuito patagónico. El eje del establecimiento es ofrecer genética adaptada al monte rionegrino, apuntalando la eficiencia y la productividad de los rodeos locales.
La elección de la raza Angus no fue azarosa. Según explicó Tejeda, cerca del 70% del rodeo argentino pertenece a esta raza, reconocida internacionalmente por su calidad carnicera y rendimiento productivo. Esa apuesta genética convirtió a La Carlota en una referencia para los criadores patagónicos.





