Este posicionamiento es resultado de una estrategia de ordenamiento de las cuentas públicas y priorización de la obra pública. De acuerdo con datos oficiales del gobierno provincial, en menos de dos años se destinaron más de 1.100 millones de dólares al pago de deuda y a obras de infraestructura, lo que permitió avanzar en proyectos vinculados a rutas, escuelas, hospitales y servicios esenciales en distintas regiones del territorio neuquino.
El propio Figueroa ha señalado que el objetivo de su gestión es transformar el superávit fiscal en obras concretas para mejorar la calidad de vida de la población. En ese sentido, la provincia llegó a destinar alrededor del 10% de sus ingresos totales a infraestructura, una cifra que refleja la prioridad que el gobierno provincial otorga al desarrollo de obras públicas.
Dentro de este plan integral se ejecutan proyectos de gran escala que incluyen la pavimentación de nuevas rutas, obras de agua y saneamiento, infraestructura urbana y equipamiento comunitario. Solo en un paquete reciente de obras, la provincia avanzó en proyectos por más de 437 millones de dólares que abarcan conectividad vial, servicios básicos y desarrollo territorial en distintas localidades neuquinas.
Además, el gobierno provincial impulsa convenios con municipios para financiar infraestructura urbana, con obras que incluyen veredas, cordones cuneta, iluminación y mejoras en espacios públicos. Estas iniciativas se articulan a través del denominado Pacto de Gobernanza, que busca que las localidades participen activamente en la planificación del desarrollo territorial.
En este contexto, Figueroa destacó que Neuquén atraviesa un verdadero récord de obra pública, con inversiones que rondan los mil millones de dólares en ejecución. Para el gobernador, este proceso marca un cambio de etapa para la provincia: un modelo que combina equilibrio fiscal, inversión en infraestructura y desarrollo productivo para consolidar el crecimiento económico y social en todo el territorio neuquino.





