El proyecto apunta a resolver uno de los puntos más conflictivos del tránsito en la ciudad, con una intervención largamente postergada que ninguna gestión anterior había priorizado pese al crecimiento sostenido de la zona.
El proyecto, impulsado por la gestión de Rolando Figueroa en conjunto con el municipio, busca reemplazar la lógica de circulación actual por un sistema más ágil, evitando la detención del tránsito en rotondas. La obra permitirá una conexión directa con la avenida Los Paraísos, una vía recientemente inaugurada que forma parte del nuevo esquema de movilidad urbana.
Según se detalló desde el área de Infraestructura, la iniciativa contempla elevar la traza principal para permitir un flujo continuo de vehículos, lo que reduciría significativamente los tiempos de traslado hacia el centro de la ciudad. Además, se proyecta complementar esta intervención con otras obras estratégicas en corredores cercanos, como la Ruta 7 y la Ruta 67, fundamentales para la conectividad con Vaca Muerta.
El crecimiento acelerado de Neuquén, impulsado en gran parte por la actividad hidrocarburífera, generó una presión constante sobre la infraestructura vial existente. Durante años, distintos sectores advirtieron sobre la necesidad de intervenir en estos nodos críticos, aunque las soluciones estructurales no habían sido encaradas como prioridad hasta ahora.
En este contexto, la obra del puente elevado aparece como una respuesta concreta a una problemática histórica. Más allá de mejorar la circulación, el proyecto busca acompañar el desarrollo de la ciudad con infraestructura acorde a su expansión, ordenando el tránsito y fortaleciendo la conectividad en uno de los accesos más utilizados de la capital neuquina.





