Un mapeo realizado en Neuquén reveló que el narcomenudeo está disperso por toda la ciudad, con denuncias vecinales que aparecen cada tres o cuatro cuadras en distintos puntos del ejido urbano.
Vecinos, policías y funcionarios de Neuquén lo saben pero verlo plasmado en un mapa es otra cosa. El narcomenudeo, ese comercio de drogas en pequeñas cantidades que ocurre en esquinas, casas y plazas de barrio, tiene presencia en prácticamente todos los rincones de la ciudad. El dato más impactante que surge del relevamiento es simple y brutal: cada tres o cuatro cuadras aparece al menos una denuncia vinculada al microtráfico.
Lo que este mapa deja claro es que ya no se puede hablar de «zonas calientes» aisladas. El microtráfico se metió en barrios residenciales, en zonas céntricas y en los márgenes de la ciudad por igual. Esa expansión fue posible, entre otras cosas, por la alta rentabilidad del negocio y por la dificultad que tienen las fuerzas de seguridad para cubrir tantos frentes a la vez con los recursos disponibles.
El desafío para las autoridades neuquinas es enorme. No alcanza con hacer operativos puntuales si al día siguiente aparece otro punto de venta a pocas cuadras. Los especialistas insisten en que hace falta una política sostenida que combine represión del delito, contención social y trabajo en los barrios. Según Diario Río Negro, este mapa del microtráfico en Neuquén es la evidencia más clara hasta ahora de la magnitud del problema.






