Es la quinta generación de la familia que fundó la Estancia Harberton en Tierra del Fuego. Allí cultiva una huerta activa desde 1886, impulsa el uso de energía solar y trabaja junto a sus hijos para preservar una historia única en el sur del país.
“Es una tremenda responsabilidad”, dice Abby Goodall. Paisajista, madre de tres hijos, guardiana de la historia y del presente de Estancia Harberton, la primera de Tierra del Fuego, fundada en 1886 por su tatarabuelo adoptivo, Thomas Bridges. Allí, en el confín austral del país, Abby mantiene con vida una huerta de 140 años de uso ininterrumpido, la más antigua de la provincia.
Ubicada en un paisaje imponente, Harberton fue pionera no sólo en producción agrícola y ganadera, sino también en servicios: el primer almacén de ramos generales, el primer correo y el primer matrimonio no aborigen ocurrieron allí. Hoy, su historia continúa con una reconversión hacia el turismo y la autosustentabilidad. En temporadas altas, llegan a recibir hasta 35 mil visitantes.
La infancia de Abby transcurrió en la estancia, antes de que llegara la ruta. Con una madre científica y juegos poco tradicionales, su amor por la tierra se gestó desde chica. “Disfruto de la huerta y de lo que ella produce. Me van a ver siempre haciendo algo, soy la persona con más tierra en la ropa de toda la estancia”, afirma.
Abby estudió paisajismo y combina esa formación con el legado familiar. Hoy, trabaja codo a codo con sus hijos: Kathy, pastelera y administradora; Matthew, ingeniero mecánico, quien instaló el primer banco de baterías solares de la isla; y Thomas, diseñador industrial y tornero en madera. “Es un orgullo verlos comprometidos con este lugar, con lo que significa”, dice.
Tras décadas de producción ovina, la estancia abandonó esa actividad debido a los robos y los perros asilvestrados. En 1995, una nevada histórica terminó de sellar el destino ganadero. Hoy el campo está arrendado, y la familia se enfoca en el turismo y en sostener viva la huerta.
Desde el fin del mundo, Abby construye una historia que combina pasado, presente y futuro, con la tierra como eje y la familia como motor. “Mi legado es cuidar lo que tenemos. No me puedo quedar quieta. Mientras haya vida, la huerta va a seguir creciendo.”





