Científicos buscan evidencias más antiguas que amplíen la ocupación confirmada de 8.000 años en la región.
Investigadores del CONICET junto a equipos internacionales avanzan en estudios en la Cuenca del Agrio, en Neuquén, con el objetivo de reconstruir la presencia humana más antigua en la zona. Actualmente, hay registros confirmados de hasta 8.000 años, pero se intenta hallar evidencias que permitan extender esa línea temporal hasta los 12.000 años o más.
Uno de los ejes principales del trabajo es el relevamiento y análisis del arte rupestre, liderado por especialistas como Guadalupe Romero. Además, se evalúa la posibilidad de realizar fechados radiocarbónicos sobre pinturas halladas en la región, lo que permitiría precisar con mayor exactitud la antigüedad de estos registros.
El estudio también incluye un enfoque ambiental, con análisis del proceso de desertificación y relevamientos en lagunas secas para detectar huellas de actividad humana y de fauna extinta del Pleistoceno y comienzos del Holoceno. Según destacaron, estos avances no solo aportan al conocimiento histórico, sino que también pueden ofrecer herramientas para enfrentar problemáticas actuales como el deterioro ambiental.





