El gobernador defendió un cambio de prioridades en la obra pública y apuntó contra años de postergación en el interior: “En una provincia rica en recursos, los chicos de Los Miches y Guañacos saltaban un gasoducto que iba a Chile, mientras sus casas seguían sin gas”.
El planteo tuvo como eje una comparación que expone años de postergación en el interior. Figueroa recordó que, en una provincia rica en recursos energéticos, los vecinos de Los Miches y Los Guañacos veían pasar el gasoducto hacia Chile mientras sus propias viviendas seguían sin gas. La frase apuntó directamente a una contradicción histórica: Neuquén producía y exportaba energía, pero muchas comunidades del norte provincial todavía dependían de la leña o de sistemas más caros y precarios para calefaccionarse.
La obra inaugurada en la Comunidad Antiñir Pilquiñan demandó una inversión de 1,5 millones de dólares y forma parte de un proyecto integral para llevar gas al Alto Neuquén. Según informó el gobierno provincial, el servicio ya había llegado a Los Miches y Los Guañacos, y ahora se completó el ejido de Los Miches con la conexión a la comunidad, en una intervención que fue presentada como un acto de justicia territorial.
En esa misma línea, el gobierno provincial viene impulsando nuevas conexiones hacia otras localidades y parajes del norte, bajo la premisa de que “el gas es primero para los neuquinos”. El plan incluye obras para extender el servicio a Las Ovejas, Bella Vista, Los Carrizos y Cayanta, además de soluciones energéticas para Villa del Nahueve y otros puntos del Neuquén profundo.
Con este mensaje, Figueroa buscó instalar una definición política: la obra pública no debe medirse por su impacto visual, sino por su capacidad de transformar la vida de la gente. En el norte provincial, donde el invierno golpea con fuerza y las distancias profundizan las desigualdades, llevar gas a las familias no aparece como una obra más, sino como una reparación concreta frente a años de abandono.





