En una sesión extraordinaria, el gobernador expuso ante los diputados provinciales que el verdadero riesgo para la provincia no es invertir en su propio desarrollo sino seguir postergando las obras y oportunidades que Santa Cruz necesita para sostenerse por sí misma.
Claudio Vidal eligió presentarse personalmente ante la Legislatura para defender un proyecto que, en su visión, va mucho más allá de una operación financiera: es la posibilidad concreta de que Santa Cruz deje de esperar soluciones que lleguen desde Buenos Aires y empiece a construir su propio camino. «Estoy pidiendo nada más y nada menos que lo mismo que solicitaron otros gobiernos provinciales a lo largo del tiempo. No estamos inventando absolutamente nada», afirmó, desmontando el argumento opositor de que el endeudamiento representaba algo excepcional o riesgoso.
El gobernador enumeró con precisión las obras que dependen de la aprobación del financiamiento: la finalización de la ruta Ramón Santos-Caleta Olivia, la conexión eléctrica para Puerto San Julián y Gobernador Gregores, la recuperación del yacimiento Manantial Espejo con 300 puestos de trabajo, obras hídricas para la zona norte y la defensa de los 2.500 empleos de YCRT. Cada una de esas obras representa años de postergación y una deuda que la provincia tiene con sus propios vecinos. «Hoy en esta Cámara queda algo bien en claro: seguir viviendo de la misma forma, postergados, abandonados, lejos de llevarle soluciones al pueblo de Santa Cruz, o podemos marcar la diferencia», planteó Vidal.
«No se trata de un gobierno. Se trata de sacar a Santa Cruz adelante. Yo elijo sacar a mi provincia adelante», cerró el gobernador. Una frase que resume la lógica detrás de todo el proyecto: que Santa Cruz deje de resignarse a depender y empiece a tomar en sus propias manos las herramientas para crecer, producir y sostenerse sin necesitar que nadie le dicte el rumbo desde afuera.





