Según datos oficiales del Ministerio de Economía provincial, la merma de recursos responde principalmente a la baja en la recaudación de impuestos nacionales como el IVA y Ganancias, lo que impacta directamente en la coparticipación. Sin embargo, el impacto en Neuquén resulta menor en comparación con otras jurisdicciones debido a su estructura de ingresos: cerca de la mitad proviene de regalías hidrocarburíferas, mientras que una porción significativa corresponde a recaudación propia.
Este esquema permitió amortiguar la caída de fondos nacionales sin recurrir a endeudamiento o adelantos financieros. De hecho, el gobierno provincial decidió no tomar préstamos de la Nación, con el objetivo de preservar la autonomía fiscal y evitar comprometer recursos futuros.
En paralelo, la gestión de Figueroa avanzó en una política de ordenamiento de las cuentas públicas, que incluyó la reducción del stock de deuda en los últimos años y la continuidad de un plan de inversiones en infraestructura. Obras viales, educativas, sanitarias y de seguridad forman parte de una estrategia que busca sostener el desarrollo provincial sin resignar el equilibrio financiero.
A esto se suma la recuperación de fondos vinculados al sistema previsional provincial, a partir de acuerdos con Nación que permiten fortalecer las finanzas locales y recomponer recursos adeudados históricamente.
En este escenario, Neuquén aparece como una de las provincias con mayor margen de maniobra frente a la retracción de ingresos nacionales. No obstante, el desafío hacia adelante será sostener este equilibrio en un contexto económico incierto, donde la volatilidad de los recursos y la presión sobre el gasto público continúan marcando la agenda de las administraciones provinciales.





