La provincia acumula más de siete meses consecutivos de caída en las transferencias nacionales, pero sostiene sus cuentas gracias a un esquema basado en regalías hidrocarburíferas y recaudación propia, junto a una política de austeridad, reducción de deuda y continuidad de obras sin recurrir a endeudamiento.
En un contexto marcado por la retracción de envíos de fondos desde el Estado nacional, la provincia de Neuquén logró sostener el equilibrio fiscal durante los primeros meses de 2026, según datos oficiales difundidos por la administración de Rolando Figueroa. La caída de las transferencias automáticas y discrecionales —que ya acumula más de siete meses consecutivos— obligó a las provincias a reconfigurar sus esquemas financieros, pero Neuquén consiguió amortiguar el impacto sin entrar en déficit.
Uno de los pilares de este desempeño es el peso creciente de las regalías provenientes de la actividad hidrocarburífera, especialmente en la formación Vaca Muerta. El dinamismo del sector energético permitió sostener ingresos en dólares, lo que resulta clave en un escenario de volatilidad macroeconómica y caída de recursos nacionales.
A esto se suma una mejora en la recaudación propia, impulsada por una mayor eficiencia en la administración tributaria provincial y el crecimiento de la actividad económica vinculada al petróleo y gas. Desde el Ejecutivo destacan que este esquema otorga mayor autonomía financiera frente a las oscilaciones de la política fiscal nacional.
La gestión provincial también profundizó una política de austeridad en el gasto público. Según explicaron fuentes oficiales, se avanzó en la revisión de partidas, la optimización de recursos y la priorización de inversiones estratégicas, lo que permitió sostener el funcionamiento del Estado sin comprometer el equilibrio de las cuentas.
En paralelo, el gobierno mantuvo la ejecución de obras públicas consideradas clave para el desarrollo provincial, financiadas en gran medida con recursos propios. Esta decisión se da en un escenario donde muchas jurisdicciones debieron frenar proyectos ante la caída de financiamiento nacional.
Otro factor determinante fue la estrategia de reducción del endeudamiento, que disminuyó significativamente el peso de los servicios de deuda sobre el presupuesto. Esto liberó recursos que pudieron ser redireccionados a áreas prioritarias sin necesidad de recurrir a nuevo financiamiento.





