El fósil, hallado en la Formación Allen, permitió un estudio anatómico inédito y aporta nuevas claves sobre la evolución de los reptiles en Gondwana.
El nuevo ejemplar, denominado Paleoteius lakui, fue encontrado en sedimentos de la Formación Allen, en Río Negro, y se destaca por su excepcional nivel de preservación: conserva partes del cráneo, vértebras y huesos de las extremidades. Su pequeño tamaño —con un cráneo de apenas 2 centímetros— explica la rareza de este tipo de hallazgos, especialmente en el hemisferio sur, donde el registro de lagartos mesozoicos es muy limitado.
La investigación fue liderada por el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales, con participación de diversas instituciones, entre ellas la Fundación Félix de Azara y la Comisión Nacional de Energía Atómica. El estudio utilizó microtomografía computada para analizar el fósil sin dañarlo y reconstruir su anatomía en 3D con alta precisión.
El ejemplar proviene del yacimiento Salitral Ojo de Agua, una zona que durante el final del Cretácico tardío estaba formada por lagunas cercanas al mar con abundante biodiversidad. Se trataba de un reptil de unos 15 centímetros, con mandíbulas llenas de dientes finos, probablemente adaptado a una dieta insectívora.
Los análisis permitieron ubicarlo dentro de los Scincomorpha, un grupo hoy ampliamente distribuido pero sin registros fósiles previos en Sudamérica. El hallazgo sugiere que estos linajes ya estaban más diversificados de lo que se pensaba antes de la extinción masiva que marcó el final de los dinosaurios.





